martes, 23 de abril de 2013

Inmigración y Miedo

Por Aníbal E. Melo
http://www.AnibalMelo.com
AnibalMelo@yahoo.com



Después de años de estancamiento.

Ahora que el país está empezando a discutir seriamente la Reforma más radical de inmigración desde el 1986, con Audiencias en el Senado, y un posible voto para principios del verano.

Con un estado de ánimo nacional cambiado drásticamente, y cuando los líderes de las coaliciones anti-inmigrantes se estaban quedando sin argumentos, sucede lo de Boston.

Los "antis", no pueden despotricar contra los "ilegales", ya que de lo que trata el proyecto de ley, es de hacer las cosas legal y correctamente, con registro, multas y pagos de honorarios.

No pueden argumentar seriamente que la Reforma es mala para los negocios, ya que convertir a una población de anónimos y trabajadores mal pagados, en empleados y contribuyentes, con papeles y protecciones laborales, sólo ayudará al crecimiento de la economía.

Todo lo que les queda es "meter miedo".

Hay una larga tradición de eso para ensuciar los debates sobre inmigración, pero los acontecimientos de Boston no tienen nada que ver con la Reforma.

Incluso si Estados Unidos dejase de aceptar refugiados y solicitantes de asilo, de dar tarjetas de residencia y se diseña un sistema que pueda descubrir el perfil de los corazones de los niños de 9 años, edad con la que parece ser que vino "Dzhokhar Tsarnaev", seguiremos enfrentando riesgos.

Y no vamos a tener una población inmigrante controlada.

Hay una mejor manera de estar seguros: Aprobar la nueva ley de inmigración.

Si los terroristas, narcotraficantes y pandilleros son un gran problema, entonces reduzcamos el pajar.

Pongamos a los 11 millones de indocumentados en los libros.

Averigüemos quiénes son.

El proyecto de ley del Senado ordena no menos de 4 tomas de huellas dactilares separadas, en la medida que los aplicantes se muevan desde las sombras hasta la ciudadanía.

Refuerza el régimen de verificación de empleos e incluye nuevas formas para prevenir el mal uso de los números de Seguro Social.

Cuenta con un nuevo sistema para controlar el tráfico en las fronteras y los puertos.

Si de verdad somos serios acerca de hacer que Estados Unidos sea más seguro:

¿Por qué no desviar algunos de los miles de millones que ahora se gastan en la frontera hacia las Agencias que luchan contra las pandillas, los terroristas, las drogas, las armas ilegales y los abusos en los lugares de trabajo?

¿O para lograr que los inmigrantes colaboren más fácilmente con las autoridades?

¿Por qué no hacer que los inmigrantes se sientan más seguros e inviertan en sus barrios?

¿Por qué seguir apoyando el que los sheriffs persigan a infractores de tránsito, en vez de a verdaderos delincuentes?

Como hemos visto con el fracaso de la Ley de Control de Armas, una minoría determinada esgrimiendo argumentos falsos puede matar las mejores ideas.

El debate sobre la inmigración pondrá a prueba la capacidad de resistencia de la coalición pro-reforma en el Congreso.

Todos los cambios ambiciosos requieren calma, deliberación reflexiva, y una buena cantidad de coraje.

No podemos darnos el lujo de perder esta ronda, por causa de apelaciones irrelevantes de paranoia y miedo.

Luchemos, ahora es el momento!