viernes, 2 de marzo de 2012

Educación Para Erradicar La Pobreza

                                                                                                         
Por Aníbal E. Melo

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"Regalale un pescado a un hombre y le darás alimento para un día,
enseñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida."
                                                                                                                  Proverbio chino


La pobreza es un indicador de incapacidad social. Evidencia que una sociedad no ha logrado generar las respuestas apropiadas para satisfacer sus demandas básicas y que no ha podido articular un sistema educativo para formar las competencias humanas y sociales que sean las bases de los procesos de inclusión.

El solo crecimiento económico no soluciona el problema de la pobreza y la educación representa la clave para resolverlo de manera exitosa, por lo que resulta imperioso garantizar la inclusión de los más pobres en el sistema educativo, ya que a mayor nivel de educación son más altas las probabilidades de superar la pobreza.

Según se ha estimado, un individuo reduce en un seis por ciento la probabilidad de ser pobre por cada año de educación.

Hay que favorecer las políticas que consigan “activar” a los pobres para facilitarles su inclusión social y para proporcionarles el acceso a todo tipo de mercado laboral.

El tema preocupa, por supuesto, porque el número de pobres en el mundo, incluyendo Estados Unidos, no deja de crecer como consecuencia de un modelo de globalización que arrasa a los excluidos como si se tratase de un huracán.

Pienso que la inversión educativa es el gran mecanismo de lucha contra la pobreza. La única vía a mediano plazo para romper con la reproducción de la pobreza inter-generacional.

Es, siguiendo con la metáfora del proverbio chino, la mejor “caña” para asegurar una buena pesca, o lo que es lo mismo, el mejor sistema de activación de los pobres para que dejen de serlo.

No hay nada demasiado nuevo, desde que Theodore Shultz, economista norteamericano, nos revelase en 1960 que la educación es más inversión que consumo, y que si se gasta bien en educación las consecuencias sobre la productividad laboral y los ingresos pueden ser muy positivas.

Asimismo, la educación es también ventajosa a nivel colectivo, puesto que hace aumentar la renta nacional y la competitividad, contribuye al cuidado del medio ambiente y reduce los índices de
criminalidad.

A ello hay que añadir otros aspectos menos tangibles, como son los efectos positivos de la educación sobre la cohesión social, el buen funcionamiento de las instituciones y la cultura democrática.

Sin embargo, Rick Santorum, no ceja en el empeño de considerar que invertir en educación no es el mejor medio para conseguir erradicar la pobreza. Y es que estoy convecido de que Santorum, opera a partir de unos determinados supuestos que la realidad desmiente de forma persistente.

La CEPAL calcula que son necesarios al menos 12 años de escolarización para conseguir escapar de la pobreza. Este es un dato revelador que no sólo afecta a los países en desarrollo.

Si ya sabemos que una buena educación es condición necesaria para obtener mejores oportunidades de trabajo, es evidente que se necesita promoverla para acceder a esas oportunidades y poder escapar de la pobreza, por lo que me parece claro, que la universalización de la enseñanza básica no es suficiente.

La necesidad de mayor escolarización tiene que ver con dos factores:

Con la competencia de cualificaciones (más personas con mayor nivel educativo que compiten por puestos de trabajo) y con la transformación del mercado laboral, que polariza las remuneraciones (mucho dinero para los altamente cualificados y salarios muy bajos para los no cualificados).

Por consiguiente, o se consigue mucha educación, o de la que se dispone puede ser claramente insuficiente para lograr mejores ingresos.

Muchos Republicanos promueven y prefieren las políticas de recuperación de costos, los programas de créditos que sustituyan las políticas de becas, el aumento de la oferta de la enseñanza privada, las políticas educativas que limitan las posibilidades de acceso a determinados grupos sociales (especialmente de la educación secundaria en adelante) y que consolidan niveles de calidad distintos en función del nivel social de las personas.

Los procesos que pregonan Republicanos como Santorum, socavarían la demanda educativa, debido a que un aumento en los costos directos e indirectos de la educación privada, junto a la necesidad de invertir en educación durante más años producirían una revisión a la baja de las expectativas de las familias más pobres y el abandono prematuro del sistema de enseñanza.

Reconozco las limitaciones de la educación solamente como medio para erradicar la pobreza, pero no se qué podría haber ocurrido con las condiciones de vida de la población pobre si la expansión educativa reciente no hubiese tenido lugar.

No hay que olvidar que la educación, es también cada vez más necesaria y que por lo tanto las consecuencias de no expandirla pueden ser potencialmente peores.

La creencia de Santorum, no sólo relativiza la centralidad de la educación como mecanismo de ruptura de la pobreza inter-generacional sino que explica por qué en tantas ocasiones, las políticas diseñadas para los colectivos más desfavorecidos presentan pobres resultados.

Las políticas sociales de Santorum, se sitúan en el terreno de la “privación cultural”, al tiempo que ignoran un conjunto de impedimentos que limitan las posibilidades reales para que los pobres desarrollen inversiones sostenibles, como es la inversión en capital humano.

Por otro lado, creo que la educabilidad es un elemento escencial en la valoración de la relación entre educación y pobreza, puesto que pone el énfasis precisamente en aquellos factores asociados que impiden el aprovechamiento de las oportunidades.

No cabe duda de que hay una relación estrecha entre ignorancia y pobreza, entre ignorancia y subdesarrollo; por consiguiente, la educación resulta indispensable para el logro de un desarrollo armónico y equitativo.

Los dejo con el siguiente pensamiento del Sr. Jean Piaget, filósofo Suizo:

"La meta principal de la educación es desarrollar hombres que sean capaces de hacer cosas nuevas, no simplemente de repetir lo que otras generaciones han hecho; hombres que sean creativos, inventores y descubridores. La segunda meta de la educación es la de formar mentes que sean críticas, que puedan verificar y no aceptar todo lo que se les ofrece".